6 claves para entender la economía emocional

EL 09/13/2018

Después de las tempestades y bonanzas de la historia a partir del siglo xx el marketing retoma con fuerza la economía para tratar de comprender, predecir e incidir en los hábitos de consumo de las personas.

Se pasó de creer que  la relación costo beneficios era la única razón por la que las personas compraban a entender que existen diferentes factores externos que influyen en su compra.

Después de las tempestades y bonanzas de la historia a partir del siglo xx el marketing retoma con fuerza la economía para tratar de comprender, predecir e incidir en los hábitos de consumo de las personas.

Se pasó de creer que  la relación costo beneficios era la única razón por la que las personas compraban a entender que existen diferentes factores externos que influyen en su compra.

“El marketing funciona precisamente porque convence, seduce o apela a motivaciones irracionales que tienen que ver con la forma en la que los consumidores se perciben a sí mismos” Andrés Cisneros.

Lo anterior implica que es importante entender y estimular al consumidor desde diferentes frentes que van más allá de un buen producto, es decir con factores netamente cualitativos.

Economía Emocional

La disciplina del neuromarketing trata de comprender lo que pasa en la mente de las personas y los motivos de sus acciones. Por ello, entender el funcionamiento del cerebro del consumidor puede beneficiar la forma en la que usted y su marca se presentan, e incluso impactar positivamente la forma de trabajo de su organización.

Una campaña de neuromarketing exitosa debe dirigirse a los tres cerebros:

  1. Neocórtex – Es el área de lo racional, lógico y analítico.

  2. Límbico – Asociado a las emociones, que reacciona frente al miedo e influye inconscientemente en la toma de decisiones.

  3. Reptiliano o instintivo – Activa el impulso de correr o pelear, la supervivencia, así como la protección de uno mismo y de los seres queridos.

En términos de neuromarketing, estos factores se traducen en motivaciones de compra que no necesariamente son racionales, ni siquiera socialmente aceptables. Por ejemplo, cada segundo los consumidores gastan más de tres mil dólares en material pornográfico a nivel mundial.

Ahora bien,  la economía emocional se condensa en seis elementos clave:

  1. El ser humano y la comunidad – Un individuo presupone una comunidad. Esta comunidad lo determina en lo social, lo religioso y lo económico, entendidos como factores que dan cohesión al grupo y sentido personal al individuo al interior de este.

  2. La industria – Al trascender la mera satisfacción de necesidades biológicas, el capitalismo asume la tarea de ampliar la experiencia de consumo como una experiencia de valores, cuya codificación se torna emocional, por ejemplo, hacer feliz a la gente.

  3. El talento – La economía emocional reconoce el talento y la inteligencia como factores principales de la producción; más allá de las máquinas que las fabrican, es la imaginación la que da valor a las creaciones humanas.

  4. La innovación – Es la búsqueda constante de nuevas soluciones, tanto a nivel tecnológico como de sustentabilidad ambiental, entre otros, en aras de mayores beneficios económicos.

  5. La organización emocional – Es la búsqueda de bienestar y consideración humana en los lugares de trabajo; la construcción de empresas donde la imaginación se convierta en un valor agregado de los productos y servicios que se ofrecen al consumidor.

  6. Lo imprevisible – Frente a los constantes cambios del mundo actual, la economía emocional cambia, a su vez, de un paradigma de planeación estratégica a uno de dinámica estratégica. El cambio y el riesgo forman parte del mercado mismo.

   

Resumen escrito con base al libro Neuromarketing y neuroeconomía - Autor Andrés Cisneros Enriquez. Encuentra este resumen y más en Getabstract